Un trotamundos cosecha fama en internet con un extraño baile

15 06 2008

La noticia, en Elperiódico.com

• Los vídeos con los torpes zapateos de Harding por el mundo triunfan en la red
• El estadounidense ha logrado un patrocinador para viajar y tiene una legión de imitadores

MARCELO BERNÁRDEZ / BARCELONA
Instalado plácidamente en el cielo de la desfachatez moderna, bien aposentado en ese extraño olimpo donde las necedades se premian a menudo con fama y dinero, Matt Harding, el bailador, el viajero, el treintañero avispado… ¿qué va a hacer? Pasárselo bien. Un día se le ocurre dar la vuelta al mundo, al día siguiente decide grabarse en todos los lugares donde hace escala, colgar los vídeos en internet y avisar a su familia para que sepan dónde está; finalmente, acaba bailando en cada toma. Resultado: Matt Harding es célebre. Es el tipo del bailecito. El hombre que cada vez que baila frente a la cámara demuestra que casi, con cualquier cosa, puedes ser alguien en la red.
De modo que Harding ya tiene su propia entrada en la Wikipedia. Sus vídeos figuran entre los más vistos en Youtube y cientos de personas le han rendido homenaje colgando en internet sus propios vídeos de imitación (aunque nadie puede imitar el torpe aleteo del original). Otro triunfo patrocinado por la red. ¿Y qué es exactamente lo que ha hecho este joven de Connecticut, programador de videojuegos que un día, en Australia, decidió coger sus ahorros e irse a recorrer mundo? Nada. Aparte de bailar, nada. Pero, a veces, las nadas esconden buenas historias.

El vídeo que le ha lanzado a la fama se puede encontrar en multitud de webs y blogs. Algunos de los enlaces son:

Y, como todo es aprovechable para hacer negocio, Harding también ha editado un segundo vídeo con las tomas falsas.

La noticia, en otros medios:

RECLAMO
Hay dos momentos fundamentales en la vida pública de Matt Harding: el primero, cuando la gente decide volverse loca con sus bailes. El segundo, cuando una empresa decide pagarle para que siga bailando. Y viajando. Una empresa de chicles. Sus responsables contactaron con él a finales del 2003, cuando ya era famoso por sus vídeos. Con el dinero que había ahorrado de su sueldo había visitado una veintena de países en compañía de un amigo, que sujetaba la cámara delante de cada reclamo turístico para que la familia de Harding pudiera ubicarlo en un lugar concreto. Fue ese amigo el que le dio la idea de bailar.
De vuelta a casa, sin un centavo en los bolsillos, no podía sino decir que sí cuando los responsables de la multinacional Cadbury le propusieron volver a viajar –con todos los gastos pagos– para promocionar el Stride long-lasting gum. Literalmente, “chicle Stride de larga duración”. ¿Realmente dura tanto? “Ridículamente”, comenta Harding.
Patrocinado por Cadbury, el ya famoso hombre del bailecito recorrió medio mundo repitiendo su ridículo ritual en cada destino. En las cumbres del Machu Picchu, en los canales de Venecia, en las islas Galápagos, en el sultanato de Brunei, en el desierto de Namibia, en las pirámides de Guatemala, en las ruinas de Petra, en la Gran Muralla china. Fueron seis meses, 36 países y 76 vuelos. Y otra inyección de fama. “Si hay alguien que me acompaña, es él quien sujeta la cámara. Si estoy solo, recluto al primero que esté cerca. Por lo general, asumen que quiero una toma normal. Cuando empiezo a bailar ya es demasiado tarde, así que siguen grabando. Lo habitual es que se rían”.

UN AMERICANO SENCILLO
La imagen de Harding no se corresponde ni de lejos con la del viajero que recorre el mundo con una mochila al hombro, tres juegos de calcetines malolientes y el dinero justo, o menos del justo, en los bolsillos. Más próximo al estereotipo del estadounidense medio, en los vídeos aparece casi siempre con camiseta y pantalón corto –salvo en los vídeos submarinos, que los hay– y calcetines casi hasta las rodillas –incluso en pleno trópico–, exhibiendo una humanidad agradecida y bien alimentada. Cuando alguien le pregunta cuál es el mensaje que intenta transmitir responde que él solo baila, y cuando le preguntan si baila para viajar o viaja para bailar, dice que viajar es lo que le chifla y bailar es el pasaporte para conseguirlo, de modo que se aplica mucho para que los vídeos queden bien.
¿Qué hace Matt Harding cuando no está dando la vuelta al mundo? Al parecer permanece en Seattle, su ciudad natal, donde trabaja –sí, trabaja– programando videojuegos. Si en unos años será un don nadie o si por el contrario se habrá convertido en el Gran Viajero del Baile es algo que no le importa, pues lo que de verdad le interesa es aprovechar hasta donde sea posible su inaudita suerte. Como si fuera una estrella y sus acciones dignas de ser imitadas, un grupo de internautas viajeros españoles decidieron hacer un vídeo similar pegando fragmentos grabados durante sus respectivos viajes. Así funciona la fama en la red.

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One response

5 07 2008
ailen

qe suerte viajar en el mundo ,pero ese baile…es una estupides

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